I have heard many times that all you need to run is a good pair of shoes and the ability to step outside and go. Runners also need clean air.

I have heard many times that all you need to run is a good pair of shoes and the ability to step outside and go. Runners also need clean air.

We often take the air we breathe for granted, but it is on my mind as I gear up to run my ninth marathon – and sixth Chevron Houston Marathon.

I am fortunate that I live across the street from Hermann Park’s tree-lined running trails and can avoid running close to Houston’s busy highways and heavy industry. Yet, in 2017, the region endured 21 days with unhealthy levels for ground-level ozone, a lung-damaging pollutant. Some of the worst days for ozone, or smog, were in southwest Houston, Fort Bend County and The Woodlands.

It is a fact that runners are affected by air pollution more than most other people because they take in up to 20 times more oxygen than non-runners. I typically run up to 30 miles a week. During this marathon-training cycle, I reached 50 miles a week. That means I spent about seven to eight more hours outside per week than a sedentary person. Breathing tiny exhaust particles can prematurely age a runner’s lungs, contributing to an increased risk of respiratory issues, as well as heart disease.

These health concerns demonstrate why it is necessary to fight for cleaner air in our region. Staying inside to avoid dirty air is not a solution. Instead, we need stronger safeguards that allow us to be active and stay in good health.

He escuchado muchas veces que todo lo que necesitas para correr es un buen par de zapatos y las ganas de salir afuera. Pero hay algo más que los corredores necesitan, aire limpio.

Con frecuencia no nos preocupamos por el aire que respiramos, pero es algo que si me preocupa ahora que estoy preparándome para correr mi noveno maratón, y el sexto maratón de Houston.

Tengo la suerte de vivir al lado del parque Hermann, que esta lleno de arboles, y asi puedo evitar correr cerca de las carreteras de Houston y sus fábricas contaminantes. En el 2017, la región sufrió 21 días con niveles insalubres de ozono a nivel del suelo, un contaminante que daña los pulmones. Algunas de las peores zonas con altos niveles de ozono o smog, fueron el suroeste de Houston, el condado Fort Bend y The Woodlands.

Es cierto que los corredores son afectados por la contaminación del aire más que otras personas porque respiran hasta 20 veces más oxígeno que la gente que no corre. Normalmente, yo corro 30 millas a la semana. Durante mi preparaciòn para el maratòn, corri 50 en una semana. Eso significa que he pasado alrededor de mas de siete a ocho horas por semana que una persona que no se ejercita. Respirar estas diminutas partículas puede dañar prematuramente los pulmones de un corredor, contribuyendo a un mayor riesgo de problemas respiratorios, así como enfermedades del corazón.

Estas preocupaciones demuestran por qué es necesario luchar por un aire más limpio en nuestra región. La solución no es quedarse en casa cuando la calidad del aire es malo, y por eso necesitamos leyes más estrictas que nos permitan  mantenernos activos y en buena salud.

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